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07.11.2017 Fuente: pucv.cl

1Académicos e investigadores reflexionaron sobre el conocimiento del entorno y la urgente necesidad de contar con una nueva perspectiva para observarlo y tratarlo en el seminario “Las transformaciones en la bahía de Valparaíso y la necesaria adaptabilidad al cambio climático. De las infraestructuras naturales a las infraestructuras para la vida”. El evento fue organizado por el Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso con el apoyo de la Dirección General de Vinculación con el Medio de la Casa de Estudios.

En la oportunidad, los expertos se refirieron al concepto de ciudad y su contexto natural como parte de un mismo sistema, donde el territorio y el entorno se transforman en el soporte de las condiciones de desarrollo.

2Participaron como expositores Luis Álvarez, director del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Claudio Magrini, director del Magíster en Territorio y Paisaje de la Universidad Diego Portales; Hermann Manriquez, académico del Instituto de Geografía PUCV; Patricio Winckler, profesor de Ingeniería Oceánica de la Universidad de Valparaíso; y Karla González, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Hidráulica (MOP).

En la instancia académica se planteó que los sistemas naturales tratan de mantener su condición original, es decir, a pesar de las innumerables alteraciones infraestructurales, su respuesta para el hombre son los riesgos y los desastres como consecuencia. Por ello es que eventos extremos como marejadas, incendios e inundaciones, se repetirán en el futuro, y la única sostenibilidad posible para ello es la adaptación.

3En ese sentido, el director del Instituto de Geografía, Luis Álvarez, explicó que “la única sostenibilidad posible es la adaptabilidad. Cambiar el paradigma es hacernos cargo del territorio. Hoy en día sostenibilidad es algo que ya se generalizó, y cuando se hace, es por todos entendidos que así debe ser. Por lo mismo, ahora habrá que entender que, cuando hablamos de sostenibilidad, nos referimos a adaptabilidad”.

“La cuenca como infraestructura natural es el proveedor del sistema hídrico que de alguna u otra forma proyecta la biodiversidad, y por tanto la vida”, complementó.

Los participantes conversaron, además, sobre la necesaria y urgente convicción de que los territorios que sufren de escasez de ecosistemas son más vulnerables frente al cambio climático, y tienen menos capacidad de asegurar el suministro local de los servicios ambientales esenciales para mantener la salud, seguridad y calidad de vida de sus habitantes.

Por Nicolás Jara
Dirección General de Vinculación con el Medio